Las uñas incarnadas o "incarnatas" son un problema común en la infancia y se producen principalmente por un mal corte de las uñas por parte del cuidador o producidas por el mismo niño.

Las uñas de los pies de los bebés son todavía más blandas y flexibles, y ante un mal corte fácilmente se pueden clavar en la piel y producir uñeros.

¿Como se producen?

Cuando las uñas se cortan en forma redondeada o esquinada, una porción de uña queda. Ésta porción de uña, llamada espícula, al crecer se clava en la piel periungueal, causando su inflamación, dolor y pudiendo llegar a infectarse.

SÍNTOMAS:

- En la fase más aguda, el uñero se manifiesta con hinchazón y enrojecimiento de la piel. A menudo, aparecen pequeñas ampollas o escamaciones.

- La zona puede presentar pus en caso de que se infecte.

- Cuando la uña lleva incarnada mucho tiempo puede formarse un granuloma. El granuloma es un tejido que aparece en la zona periungueal lateral de la uña y que está formado por células del sistema inmunológico, aparece como respuesta del cuerpo para tratar de expulsar la espícula (porción de la uña clavada en la piel).

- La fiebre se puede presentar cuando la infección se extiende por el dedo y pasa a la sangre. En estos casos es recomendable consultar con su pediatra.​​​​​​​

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 ¿CÓMO EVITAR LOS UÑEROS EN NIÑOS?

- Mantener una correcta higiene del pie.

- Llevar al niño al podólogo al menos una vez al año para que identifique problemas potenciales en la pisada, la forma de las uñas y brinde educación al niño y a los padres sobre un correcto corte de las uñas. En algunos casos la visita al podólogo deberá ser con mayor frecuencia pues el niño requerirá de un cuidado profesional de los pies.

- Usar un calzado adecuado que no apriete los dedos.

- Evitar que los niños adopten o mantengan hábitos nocivos como succionar los dedos o comerse las uñas de pies y manos.

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TRATAMIENTO:

Si la zona alrededor de las uñas está roja, inflamada y sensible pero no presenta pus; se procederá a retirar la espícula haciendo uso de un tratamiento conservador. Se aplica anestesia tópica en gel y se procede a la extracción con formón pediátrico. Éste es un instrumento especializado para extraer suavemente la espícula sin causar mayor lesión a la piel.

Si además de la inflamación el niño presenta pus o hay presencia de granuloma se procederá a la extracción quirúrgica. Ésta se realiza con anestesia local y asegurando el mayor cuidado y confort del niño. 

En algunos casos es necesario que primero sea atendido por su pediatra porque podría requerir antibióticos orales previos al procedimiento de extracción por parte del podólogo especilista en pediatría.

Es importante recordar que la atención podólogica en niños debe realizarse por un podólogo especializado en pediatría. En clínica DECAPIE, contamos con más de 10 años de experiencia en atención de niños. Los pies de sus pequeños merecen un cuidado profesional.


Diana Desposorio, especialista en podología y biomecánica.